
Llego el invierno, y el olor a caramelo derretido de un flan casero recién hecho invade toda la ciudad, se funde con el aroma de las hojas secas que el otoño dejo atrás y con los corazones rotos.
Miles de sonrisas se perdieron en los atardeceres tempranos, para esta época la oscuridad nos invade a todos, momentos cruciales, caminos cruzados, decisiones impactantes.
Los pensamientos hacen laberintos en mi cabeza, veo la recta al final del camino, un punto de fuga, un verdadero fin. Tengo tanto miedo, podre seguir caminando hacia ese punto en forma directa, o seguiré enredándome como un laberinto al igual que mis pensamientos.
Desearía poder explicar mejor esa sensación de fin que solo conocemos las personas que vimos el invierno dejar de ser frío en la sonrisa de otra persona, o que el verano dejo de insolarnos por que la sombra de un ser querido nos acogió lo suficiente. sin embargo no encuentro las palabras correctas, la frases suficientes, este sentimiento se fue de mis manos, de mi cabeza, de mi alma y de mi cuerpo. Ya no se resolver este problema, quizás tenga el enunciado equivocado, dejó de ser un enigma ya que dudo que realmente tenga una solución posible.
La realidad se torna mas frío que el invierno, la basura mental ocupa mas lugar que las hojas secas del otoño, las lágrimas caen mas que la lluvia en primavera, y la ceguera es peor aun que en el verano.
Tengo que encontrar la estación perdida, donde pueda sentir calor en invierno, paz en el otoño, sonreir en primavera y ver colores hermosos en el horizonte del verano.
¿Me das una mano?


1 comentario:
increible
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