
Estoy hastiada de que cada vez que aparezcas yo soy la que se convierte en un mar de dudas, me cansan los recuerdos que no me dejan acomodarme a este presente diferente. Me duele la distancia, el no verte. Sin embargo es la única manera. No existe otra, no hay posibilidad, es una condena que elejí cumplir.
Sin embargo, los recuerdos se hacen presente y mi corazón se revoluciona, mis sentimientos se hacen rebeldes y no puedo controlar mis actos, mis palabras, o lo que siento, mariposas negras revolotean en mi pelo y no me puedo escapar, no son tan buenas. Quizas alguien tenga la receta, la cura a este caos, que no es tan malo.


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